Un proceso de jurisdicción voluntaria se acude cuando no hay conflicto entre las partes, pero se necesita la intervención de un juez para validar o autorizar ciertos actos legales. Es común en situaciones como la adopción, la declaración de herederos sin testamento, o cuando se requiere aprobación judicial para decisiones importantes sobre los bienes de menores o personas incapaces de tomar decisiones por sí mismas. En resumen, es un procedimiento necesario para cumplir con los requisitos legales en ciertas situaciones, aunque no haya desacuerdo entre las partes.